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Estudiantes de América

Estudiantes de América

Hubo un momento que fue clave para la historia de Estudiantes, equipo que nunca había podido salir campeón en los 35 años de fútbol profesional argentino. En el torneo Metropolitano de 1967, realizó una excelente campaña que lo depositó en la semifinal, donde enfrentó a Platense, que también perseguía su primera estrella. Apenas iniciado el segundo tiempo perdía 3-1, pero a partir de allí inició una gran remontada que lo llevó a revertir el score, imponerse por 4-3 y tres días más tarde, quedarse con el título apabullando a Racing por 3-0.

Allí se inició la leyenda y la mística que llegan hasta nuestros días. Era un plantel trabajador, disciplinado y que sabía explotar hasta el más mínimo detalle dentro de la cancha, con un director técnico que dejó una marca indeleble: Osvaldo Juan Zubeldía.

Pero la gloria se acrecentó el 16 de mayo de 1968 en el estadio Centenario de Montevideo, cuando venció a Palmeiras 2-0 con goles de Felipe Ribaudo y Juan Ramón Verón y se dio el inmenso gusto de gritar por primera vez campeón de América. Aquel desempate en la capital Uruguaya fue tras dos intensas finales, ganadas respectivamente por los locales.

En la ciudad de La Plata, el elenco brasileño se colocó rápidamente en ventaja por intermedio de Servilio y logró mantener el 1-0 hasta faltando 7 minutos, cuando Juan Ramón Verón anotó el empate con un tanto extraordinario: tomó el balón apenas cruzando la mitad de la cancha y fue dejando adversarios en el camino hasta sellar la conquista. Y cuando los relojes señalaban el 88, Eduardo Bocha Flores puso el 2-1 para el delirio de la mitad albiroja de la ciudad.

El desquite en el Pacaembú fue distinto. La superioridad de Palmeiras se evidenció desde el comienzo y el 3-1 final fue la demostración de un fútbol de alto vuelo, que se iniciaba en el talento de Ademir da Guía y continuaba en sus dos compañeros de ataque, que fueron quienes se anotaron en el marcador: Tupazinho (2) y Rinaldo, quien incluso desvió un penal

Pero Estudiantes estaba preparado para las finales, para los instantes cruciales. Parecía que cuanto más difícil, mejor era para ellos. Trabajaron sobre los errores y con celeridad archivaron la superioridad de su rival en la segunda final, para ser justos vencedores en el mítico Centenario.

Aquel encuentro con Platense cambió la historia del club. Y la primera Copa Libertadores le dio un roce internacional, poco menos que inesperado cuando Zubeldía arribó a la institución tres años antes. Las puertas de la gloria ya estaban abiertas y por ella ingresarían dos Libertadores consecutivas más y una Intercontinental frente al Manchester, que tiño de rojo y blanco al planeta fútbol

Síntesis de la final

Estadio Centenario – 16 de mayo de 1968

(2) Estudiantes: Poletti, Aguirre Suárez, Madero, Malbernat, Medina, Bilardo, Pachamé, Conigliario, Ribaudo, Flores, Verón. DT: Osvaldo Zubeldía.

(0) Palmeiras: Valdir, Geraldo Escalera, José Baldochi, Osmar, Ferrari, Dudú, Suingue, Ademir da Guía, Servilio (China), Tupazinho, Rinaldo. DT: Alfredo González

Goles: 13’ Ribaudo – 82’ Verón

Asistencia: 55 000 espectadores
Árbitro: César Orozco (Per.)

 

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Eduardo Bolaños